Apego evitativo: cuando aprender a “no sentir” fue una forma de sobrevivir

Ilustración en acuarela de una mujer sentada en un sillón junto a una ventana, con una mano en el pecho y una taza caliente; hilos de color simbolizan la reconexión emocional en el apego evitativo.

Imagina una noche cualquiera. Un bebé de apenas dos meses se despierta y llora. No llora “por capricho”: llora porque su cuerpo y su corazón están pidiendo algo muy simple y muy profundo a la vez… presencia. En una escena, la madre lo toma en brazos, lo sostiene con calma, lo alimenta y lo mira […]